Sep 26, 2008

Diez Cerrado

Cuando vas en los primeros semestres te dan un pasaporte deportivo. El chiste es que puedes asisitir a varias clases deporitvas para que pruebes diferentes cosas a ver qué es lo que más te gusta, además de las clases también podrías asistir una hora al gimnasio. Esta última opción es muy popular porque al gimnasio puedes ir a la hora que te convenga más.

Ayer que estaba esperando en la parada de camión, un chavo y una chava estaban platicando, la chava venía disfrazada de deportista olímpica. Resulta que la chava salía todos los días a la una y media porque tenía que ir al gimnasio.
- Pero nada más voy media hora para que me pongan la asistencia
- Ahh, pues está bien
- Sí, pero es que no tengo tiempo.
- Mmm… ok
- Además en prepa tampoco asistía
- Ahhh, ya veo
- ¡Hasta medían el tiempo que hacía con cronómetro!
- ¡Híjole! Que indignante
La plática continúo moviéndose hacia las materias, los exámenes, los profesores. Pasamos del odio al gimnasio, al odio a la directora de carrera (“es que es bien enojona y todo el tiempo está gritando”), hasta terminar en lo siguiente: “Aparte me choca el profesor de historia. Me regaña porque me duermo en su clase, pero estamos viendo Napoleón y la Primera Guerra Mundial. ¿Ya ves que eso lo vi en prepa? Obvio que no hay nada que pueda enseñarme.”

Continuaron platicando de lo malos que son los profesores que le dan clase a esta chava y de lo increíble que es ella hasta que por fin llegaron a recogerla. Pobrecita, tener que desperdiciar los próximos cuatro años de su vida en una universidad cuando obviamente ya sabe todo lo que hay que saber en el mundo.

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