Sep 14, 2008

Cumpleaños

Este fin de semana fuimos a la Ciudad de México para visitar a mi tío Chacho por motivo de su cumpleaños, que fue el 12 de septiembre. La fiesta fue sorpresa y al llegar mi tío hizo una cara de "ayy, no se debieron haber molestado" y después saludó a todo mundo tomándose fotos con cada uno. Si algún día me tocara lo mismo sería muy incómodo:
- "Magus ¡tanto tiempo! ¿te acuerdas de mi?"
- "¿Papá?"
- "Err... no"
- "Momento, momento. Tu nombre empieza con... una letra..."
Después de eso mi familia y yo nos dispusimos a hacer lo que mejor hacemos y nos sentamos en una mesa a aburrirnos (excepto mi amá, que es un poco más social). Así estuvimos hasta que llegó la comida que estuvo bastante rica entre unas quesadillas fritas y cochinita pibil.


(Mi tío Chacho y mi tía Laca)

Una vez que terminamos la comida hubo un pequeño show, porque el lugar donde estábamos era como una pequeña plaza de toros y hubo “football taurino” en el que mi tío Chacho hizo el ridículo junto con varios de sus amigos al golpear a un becerro que se ve que tenía más ganas de volverse arrachera que de seguir jugando. Mientras veíamos el juego le comentaba a mi hermano que sentía lástima por el pobre comentarista que estaba diciendo que el partido estaba maravilloso – "si yo que soy de la familia sé que está aburridísimo".


(Mi tío Chacho y mis papás)

Ya poquito antes de que nos fuéramos llegó el mariachi a cantar las mañanitas.
El día en que tú naciste
Nacieron todas las flores
Y en la pila del bautismo
Cantaron los ruiseñores
Mi prima Samantha cumple dos días después y los mariachis aprovecharon para cantarle también. Con mi increíble perspicacia me di cuenta de que los señores estos nada más andaban inventando puras cosas, porque resulta que también en su cumpleaños nacieron todas las flores. Mi apá intentó sacarlos del problema explicando que es un día en el sentido más teológico de la palabra así como en “Dios creo el mundo en siete días, nada más que de a mil años cada uno”. Esto también explica gran parte de la calendarización gubernamental.

Ya el domingo fuimos a desayunar a Plaza Satélite, lo que no tendría ninguna importancia de no ser por la siguiente foto:



Nadie en la mesa pidió agua.
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