Sep 6, 2006

Marca de León

Por: Magus


En mi escritorio hay un león. Ha estado inmóvil viendo a la ventana desde que lo dejé ahí. Las heridas en su cuerpo hablan de su edad y la sabiduría que conlleva. Tomo un sorbo de café, estuve trabajando toda la noche y ya va a amanecer. El león me está ayudando a escribir un cuento. Me cuenta sobre la legión flaviana y sobre sus viajes. Es muy terco, pienso que eso también viene con la edad. Le he dicho que no me interesa oir la historia del viaje a Singidunum pero de todas maneras la cuenta.


En realidad no fue un viaje a Singidunum porque nunca llegué hasta allá. Domitiano me mandó junto con la cuarta legión flaviana para tomar esas tierras después de que fuimos expulsados de nuestro campamento. Yo caminaba con Efestides. No recuerdo cómo era, me cargaba en una bolsa de piel que tenía amarrada al pecho y solamente una vez lo vi a la cara, fue justamente cuando me dejó en una posada. Efestides apestaba a sudor y vino barato por lo que sentí un alivio al oir que pedía un cuarto.


Pedí el cuarto y le dije a una morena que entrara. Me dijo que no quería así que la metí arrastrando, la tiré al suelo y le arranqué el trozo de tela con que cubría sus pechos. No había tenido una mujer tan mala desde hacía meses cuando todavía estábamos en el campamento. No sólo estaba mal comida sino que lo único que hizo fue gemir y apretar las piernas. La perra creía que iba a ser más fuerte que un soldado. Espero que en Singidunum haya mejor sexo. Después de terminar me levanté, busqué en mi bolsa y le tiré un denario.


Y sólo me dio un denario el infeliz. Con esto ni siquiera puedo pagar la ropa que rompió. Pero te agradezco mucho que me regales un poco de comida; tú sabes que te termino de pagar en cuanto consiga dinero. Con el nuevo teatro y la plaza la gente prefiere ir a ver a los músicos que ir con nosotras. El negocio está muy mal; no he comido nada desde hace días. Muchas gracias de verdad, te dejo el denario que me dio. Es todo lo que tengo pero si lo ahorras, pronto podrías poner el letrero que querías.


Quiero que el letrero tenga mi nombre en grande, que tenga una cabra tallada debajo y que diga carnicería. ¿Cuánto va a ser? Cincuenta denarios, mejor déjamelo en cuarenta y cinco. Está bien, te pago los cincuenta, pero me la tienes lista en una semana. ¿Todavía tienes los crucifijos que tallaste (bueno, las llaves como tú les dices)? Quizás le interesen al nuevo comerciante, dicen que está buscando un compañero para ir al mercado. El mercado siempre se llena, entre tanta gente, quién sabe, hasta podrías vender alguna llave de madera.


Es una especie de llave de madera. El adolescente es el hijo de Júpiter, su madre es judía. La cerradura solo hay que encontrarla, dicen que sirve para abrir todas pero nunca lo intenté. Está bien, te la cambio por esa llave y te doy un denario. Para qué quieres esa moneda. Sí, a mí me da lo mismo darte cualquiera, pero no veo porque es tan importante que tenga un león grabado.


No estés triste, siéntate en mis piernas. Te voy a enseñar mi colección de monedas ¿Ves esta moneda? El león significa que es de Singidunum. Ahí está acuartelada la cuarta legión flaviana. Puedes ver muchas cosas en una moneda. Aquí tiene el lugar en que fue acuñada. También le ponen el año en que fue hecha. En esta parte puedes ver en que monedería la fundieron. ¿Qué dices, que el león es la casa del sol?


El sol apenas salía y el león veía por la ventana. Sabía que estaba lejos de casa y que lo único que podía hacer era contar el viaje a Singidunum, que empezaba con un soldado de la cuarta legión flaviana.

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