Sep 23, 2006

Durante toda esta semana he sido testigo de tres accidentes de basketball en al rededor de tres horas de entrenamiento además de dos accidentes foraneos:
  • El lunes llegó Jorge a clase de sistemas operativos con un tobillo enyesado y muletas.
  • El martes, Angel iba corriendo hacia el aro en el entrenamiento de basket. Pepe se atravesó para defenderlo. Los dos cayeron al suelo y Angel terminó tirado con un tobillo lastimado.
  • El jueves Rynatt me contó de un herido en el equipo representativo de volley, lo más interesante que se puede decir de él es que hizo todo lo posible por no chillar, y chilló.
  • El viernes hubo un partido entre TIE e Industriales. Recien empezado el partido un Industrial cayó al suelo de manera poco aparatosa al pisar a uno de nuestro equipo, resulta que se torció un tobillo. Poco tiempo después, por pura solidaridad, decidí acompañarlo en la banca de los lastimados y me lastimé una rodilla de la manera más estúpida que pude, corriendo.
Después del incidente del viernes me encontré con Adrián en la clase de bases de datos avanzadas. Me preguntó por qué cojeaba y le contesté que me había torcido la rodilla. Me dijo que seguramente había sido por la falta de calentamiento. Esto me hizo ver las cosas desde un foco totalmente diferente: Es obvio, después de todos estos accidentes, que hay falta de calentamiento.

No se puede negar que las pruebas son contundentes y señalan, quizás, hasta a un enfriamiento global que está causando heridos por todas partes. Así que solicito la ayuda de todos los que leen este blog: compren refrigeradores chafas, ponganse un sweater en verano y luego prendan el aire acondicionado, dejen encendidas sus computadoras y televisiones todo el día. Señores, el futuro de generaciones de deportistas están en nuestras manos. No dejemos que se sigan lastimando por culpa de la falta de calentamiento global.

Si me disculpan, me retiro a pintar mi casa con una lata de spray, de esas que dañan la capa de ozono.
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