Apr 29, 2006

Para Creación Literaria tenemos un proyecto que consiste en hacer una radionovela. Subo la mia a continuación para ver si les gusta.

NOTA: DEJEN COMENTARIOS!!


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Lunes a Viernes

Por: Magus


Gabriela llora, acabo de mostrarle el periódico. En primera plana estaba el cuerpo de Arturo tirado en la que ahora se conoce como la esquina de la muerte – Arturo Mondragón es la más reciente víctima de una ola de violencia que se desató esta semana – decía. Pero para mi todo empezó el lunes por la noche cuando Gabriela llamó a mi casa.

¿Has sabido algo de Arturo?

No, no lo he visto desde que me invitaron a cenar

Es que... - Gabriela se echó a llorar

Habían discutido el sábado por la noche y Arturo se había ido. Gabriela pensó que volvería en un par de días pero nunca lo hizo.

No te preocupes, no debe de tardar

Está bien, gracias.

El martes decidí buscarlo en casa de su madre. Salí tarde del trabajo y tomé un taxi, la ciudad estaba más oscura que de costumbre. Me costó trabajo encontrar la casa que no veía hacía años. La señora no había cambiado.

Arturo estuvo aquí el sábado. Comió algo, durmió y se fue en la mañana. Ni siquiera se despidió.

Y no sabe dónde puede estar

Si no está contigo ni con Gabriela debe estar con Ana Laura. Antes de irse con Gabriela, Ana Laura era la única persona que visitaba.

Arturo alguna vez me había contado de ella, se la presentó una amiga cuando fueron a un billar hace algunos años. Siguieron saliendo hasta que en una película en los cines de El Toreo por fin la pudo manosear. Jugaron a los enamorados hasta que Arturo descubrió que Ana Laura estaba casada. Después conoció a Gabriela y como no tenía nada que perder decidió vivir con ella.

Y no sabe dónde vive Ana Laura

Frente a la universidad, creo que tengo la dirección por aquí

Sacó una libreta gris, me dio una hoja arrugada en la que venía escrito Ana Laura y debajo una dirección. Me despedí y decidí darme una vuelta. Ana Laura era morena y alta con grandes pechos. Le pregunté si sabía algo de Arturo, y me djio que había estado ahí la noche anterior. Entré a su casa y me senté en un sillón. El suelo chillaba al caminar y los muebles olían a óxido.

Estábamos los dos en la cama cuando llegó Miguel. Arturo tomó las llaves y me dejó encerrada antes de salir. Ninguno de los dos volvió.

No sabes dónde pueden estar

No sabía. Tenía la cara pálida y temblaba ligeramente, intentando disimularlo. Me acerqué y puse mi brazo sobre sus hombros, sus pechos rozaban mi cuerpo. Me besó. Su blusa cayó al suelo. El sillón lloraba con cada movimiento. Estuvimos juntos algunas horas, al salir decidí volver a casa, no ganaba nada vagando por la ciudad. Esa noche no pude dormir, no estoy seguro si por el calor o por Ana Laura.


El jueves caminé al café de Madero, compré un periódico en la entrada y pedí una taza de café. Pensaba qué excusa poner para volver a ver a Ana Laura cuando leí en el periódico.

Se halló el cuerpo de Miguel Cervantes muerto en la esquina de Universidad con Guerrero. El cuerpo presenta golpes y fracturas, la policía investiga al respecto.

Media hora después toqué a la puerta de Ana Laura, no se si para buscarla a ella o a Arturo.

Miguel está muerto – Le mostré el periódico, Ana Laura lloraba

Cuando vino Arturo estaba borracho, me prometió matarlo para luego volver conmigo, dijo que íbamos a vivir como siempre había querido. No creí que lo fuera a hacer.

Y ahora dónde está

No se, Arturo nunca volvió.

Insistí, pero no me dejó pasar. Decidí caminar a la esquina de Universidad con Guerrero. Cuando llegué la policía estaba revisando el lugar. No había mucho que ver, la gente que pasaba caminando se quedaba viendo unos momentos las manchas de sangre y la silueta de gis pintada sobre el pavimento antes de continuar. Di un par de vueltas esperando ver a Arutro, sentía que estaba cerca pero no lo encontré.


El viernes al despertar volví a casa de Ana Laura y ahí lo vi. ¡La perra me había estado mintiendo! Caminé hasta el callejón junto a su casa y tomé un tubo. Me escondí y esperé durante horas a que saliera Arturo. Cuando lo vi caminar hacia la tienda le di un grito.

¡Eh Arturo! Gabriela te ha estado buscando güey, ¿dónde estabas? – Caminó hacia el callejón

Nos peleamos otra vez, ya me tiene harto. No quiero volver

No te apures, ya ves que somos cuates, déjamelo a mi.


Ya es domingo y Gabriela sigue llorando, no estoy seguro si porque encontraron a Arturo muerto o porque lo encontraron muerto junto con su amante.

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